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Historia de Crevillent

Historia y Geografía de Crevillent

Historia Crevillent

La villa de Crevillent está emplazada al pie de la sierra del mismo nombre de 835 m. de  altitud, que pertenece al extremo oriental de las subbéticas y en las que se encuentran los picos de San Cayetano, Sanyuri, la Vella y el Puntal.

Sierra y llanura son los elementos que conforman su relieve, surcado por varias ramblas como el Barranc Fort, la Rambla de Castellar o San Cayetano. Este relieve condiciona su geografía de forma que el casco urbano cuenta con barrios formados por cuevas-vivienda, tipo de vivienda más original de estas comarcas excavadas en las laderas de los cerros. En su término municipal se engloban dos pedanías,  San Felipe de Neri y El Realengo.

El clima es de tipo semiárido con inviernos templados y veranos secos y calurosos. La  temperatura media es de 18º, con mínimas en invierno de 3º y máximas en verano cercanas a 40º. La pluviometría es baja con valores en torno a 298 l. concentradas en los meses de otoño a base de lluvias de gran intensidad que desaguan a través de las ramblas.

En su vegetación predomina el lentisco, la coscoja, el esparto, el palmito y el espino negro, con algunas manchas de bosque pinar localizado en las umbrías. En la llanura aluvial se halla la laguna de El Hondo, declarado paraje natural, donde se pueden contemplar especies como el garzo imperial, la cerceta pardilla o el flamenco.

La principal actividad de su economía es la industria alfombrera, cuyo antecedente se remonta a la Edad Media y está en la tradición de la manufactura del esparto y del junco. Su actividad industrial se ve favorecida por las excelentes comunicaciones a través de la carretera con las N-340, la autovía del Mediterraneo A-7 (Alicante-Murcia, la autovía AP-7 que conecta Crevillent y Cartagena, así como por su cercanía al aeropuerto del Altet o el puerto de Alicante.

Sus inicios datan del paleolítico superior, hace unos 30.000 años, pero es a partir del calcolítico en el poblado de Les Moreres donde se encuentran vestigios de forma constante. Destacan los siglos que corresponden al Bronce Final y Hierro Antiguo, hace unos 2770 ó 3000 años, en los que el poblado de La Penya Negra se erige en enclave fundamental para conocer los orígenes de la cultura ibérica. Es en estos momentos cuando se pueblan por primera vez estos cerros, que permiten la entrada en relación mediante sistemas comerciales, de las culturas más determinantes de la península, como son la Tartéssica en Andalucía, Cogotas en la Meseta y el Bronce Final Atlántico en la fachada oeste. El objeto de este comercio fue la floreciente metalurgia de la zona.

De la época romana abundan las villas situadas en los llanos del término municipal. Las excavaciones en La Canyada Joana han sacado a la luz un edificio de los siglos IV y V con excelente grado de conservación dedicado al prensado y almacenado de aceite.

El origen del casco urbano es islámico, Quirbilyan, conforme era conocido en lengua árabe, fue conquistada por los cristianos en 1243 y hasta 1318 el poder lo ostentó un caudillo o Rai´s. La historia de estos siglos hasta los Reyes Católicos, primero bajo dominio castellano y desde 1296 bajo dominio de la corona de Aragón, viene marcada por su situación fronteriza con el reino Nazarí de Granada, y lo que es más importante, el que la población siguió siendo mayoritariamente islámica. Muhammad-al-Shafra-al-Qirbiliani fue un médico crevillentino de esta época cuya fama le llevó a las cortes de Granada, Fez y Marruecos.

Bajo el posterior control del Duque de Maqueda, Crevillent fue creciendo al amparo de una agricultura de secano muy pobre, buscando con afán agua en el interior de su sierra mediante perforaciones por medio de minas. Tras la expulsión morisca en 1609, la población se redujo a un tercio, entrando en una crisis de la que no se recuperó hasta bien avanzado el siglo XVIII. En este mismo siglo se le concedió el título de villa por su fidelidad a la causa borbónica en la guerra de sucesión. El devenir histórico en los siglos XIX y XX, tiene su razón en la evolución de aquella artesanía del esparto y del junco que evolucionó a una potente industria alfombrera en Crevillent.

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